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sábado, 20 de octubre de 2012

Por Francia

Casa de Dalí en Port Lligat

Salgo de España por  Portbou después de una visita a Cadaqués y el cabo de Creus. He pasado la noche durmiendo al raso, acomodado en el saco, metiendome por un caminito que llevaba a unas tierras de labor.
Por la mañana un paseo por Port Lligat me confirma que Dalí no era tonto, tal vez excéntrico, pero indudablemente genial.

No quiero hacer turismo por Francia

Trato de no entretenerme  en la ruta por Francia. Es una pena porque siempre me ha parecido un escenario muy interesante.
Vistas del puerto de Cadaqués
En su día hice una ruta en moto por la Bretaña y la Normandía, y el mediterráneo en coche y bici. Pero precisamente por eso, está lo suficientemente cerca para seguir prestándole atención cuando tenga menos tiempo para viajar. Ese es el espíritu con el que afronto Europa: hacer algunas visitas a amigos y familiares, y no entretenerme mucho porque está más cerca que Asia.

Mont Saint Michel en un viaje anterior



























En la Galia, después de sobreponerme al concepto de una carretera-rotonda empiezo a disfrutar conduciendo entre viñedos, me sorprendo con algún Chateau al girar en una curva,  en un despiste entre rotondas aparecen algunas rectas custodiadas por plátanos, las vacas me siguen con miradas bobinas mientras ruedo entre sus pastos.

Evito las autopistas, caracoleó un poco y hago más kilómetros, pero disfruto entrando en la zona rural. Una parte del país que se prepara para el invierno, la hierba ya está empacada, la leña cortada, recogida y amontonada.

El ganado aprovecha los últimos días templados, busca los rayos de sol que se esparcen con timidez entre las lluvias y chaparrones ocasionales, y mientras, disfruta de un pasto fresco y vigoroso.
Uvas tardías
Viñas en otoño
Ver la zona rural de un país te hace entender mejor la esencia, la característica que lo hace diferente y único. Las capitales y ciudades grandes tienen una entidad por sí mismas que enmascaran la esencia del país. Dada su fuerte personalidad casi podrían estar en cualquier otro sitio, y aunque alteradas, seguirían siendo rotundas en su forma de ser.

Pero una cosa es lo que uno se plantea y otra muy distinta lo que termina pasando.

Sources de la Marne.

Un cartelito inocente con esa inscripción en la ruta me hace pensar que, sin saber francés, tiene un posible significado que me toca en lo personal. Mentalmente la traducción tiene que ser la de fuente, o manantial de la Marne (un río afluente del Sena). En inglés sería muy parecido. Todo eso pasa por mi cabeza al mismo tiempo que pienso que se trata también de un origen, y que si no paro me arrepentiré.
El principio del origen

Este pensamiento abstracto dura un kilómetro, nueva medida de tiempo que aparecerá en este viaje. Doy la vuelta, me dirijo hacia donde indica la señal. Unos minutos después entre caminos medianamente asfaltados, estrechos y evocadores, llego a una zona de merenderos con una ruta llena de balizas y carteles explicativos del origen, importancia, e historia, del nacimiento del afluente más importante del Sena.

Parte del ritual de lo inhabitual
Como tantos segundones se hace valer con datos altisonantes: manantial venerado por galos y romanos, él pone el agua y el Sena el nombre (frase muy utilizada para el Sil y el Miño, o el Esla y Pisuerga con el Duero), termas documentadas por los romanos, el río más largo de Francia, testigo de excepción en las batallas de la primera guerra mundial…

Pero yo me puse más metafísico y trascendente. Era el principio de Marne, mi apellido y la forma en que me llaman todos los que no son de la familia. El origen, una especie de reencuentro tras una diáspora que dura generaciones. Y no pude por menos que hacer una ablución, comunión, y/o bautismo. Era como cerrar un círculo que no sabía que estuviera abierto.
Otro Chateau
Es como si la ruta me dijera dónde marcar un hito en el viaje geográfico y en el viaje emocional, porque tanto el uno como el otro hace más tiempo del que me acuerdo que empezaron. Y es que de tarde en tarde, hay que reflexionar dónde estamos, de dónde venimos y a donde vamos. Y este era un sitio estupendo para eso.
Maquinaria en los viñedos

Cuidarse,

Marne


4 comentarios:

  1. Estas hecho un filosofo...jejeje. Mola mazo. Solo de pensar la de ratos que nos va a llevar ver todas esas fotos... me echo a temblar.

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    1. Híjole, no hay muchas más fotos de las que pongo, "no quiero hacer turismo" jes jes.

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  2. Esto lleva camino de ser un gran viaje, y si sigue así lo podremos editar en un estupendo libro para nunca olvidarlo.
    Sigue disfrutando y compartiendolo con todos nosotros.

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    1. Disfrutar compartiendo, compartir disfrutando. A nuestra salud.

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